Resguardo ante el peligro

El incremento en los niveles del mar aunado al impacto de fenómenos meteorológicos han expuesto a daños severos a las construcciones edificadas a la orilla del mar, daños que se hubieran podido prevenir si se hubieran conservado los ecosistemas costeros. 

La península de Yucatán cada año está expuesta a eventos como
 huracanes y “nortes”. Foto: M. Andrade H.

La erosión en las zonas costeras es un proceso natural causado por el aumento gradual del nivel del mar, vientos, condiciones de las corrientes y dinámica de los sedimentos; pero se intensifica por el desarrollo inmobiliario construido sin una planeación adecuada.

La vegetación juega un papel importante en el control de la erosión, particularmente a lo largo de los litorales donde estabiliza y preserva el área capturando la arena arrastrada por el viento. La vegetación también ayuda a prevenir la pérdida del suelo y la erosión ocasionada por el viento.

La vegetación de duna costera funciona como una barrera natural
a las mareas de tormenta. Foto: M. Andrade H.

Vegetación de duna costera contribuye a dar estabilidad al perfil de la playa.
Riñonina (Ipomoea pes-caprae). 
 Foto: M. Andrade H

Ha sido ampliamente documentado que la mejor protección contra las tormentas es construir casas detrás de la duna costera, manteniendo la vegetación nativa. Adicionalmente, la vegetación nativa provee comida y refugio para las aves y otros animales.

El buen estado de conservación de la duna costera es crítico para la sobrevivencia de
especies endémicas y en Peligro de Extinción como el Colibrí cola hendida (Doricha eliza),
 cuyo hábitat principal es esta zona.  Foto. M. Andrade H.

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